Seis obras para entender el romanticismo y la subjetividad moderna

 

 Estas seis obras del Romanticismo nos permiten leer algo más que un periodo artístico: son ventanas a la construcción de la subjetividad moderna. En cada una, el ser humano se enfrenta a su fragilidad, a la naturaleza, al poder y a su propia interioridad. Hoy, en tiempos de tecnología y algoritmos, estas imágenes siguen interpelándonos: ¿cómo sentimos, cómo miramos y cómo nos entendemos en medio de la hiperconexión?

 

Kreidefelsen auf Rügen

CASPAR DAVID FRIEDRICH “Acantilados de Rügen” (1818)

La obra nos invita a leer lo sublime desde la fragilidad humana: las figuras frente al abismo, el ser que reconoce su vulnerabilidad, el riesgo de la curiosidad y la potencia indomable de la naturaleza. Aquí, la existencia aparece como un equilibrio delicado entre la atracción por lo desconocido y la certeza de nuestra pequeñez.

Los fusilamientos del 3 de mayo 

Francisco de Goya , El fusilamiento del 3 de mayo. (1814)

Si bien Goya es un outsider dentro del Romanticismo, su obra es profundamente dialéctica: vive en la tensión entre luz y oscuridad, razón e irracionalidad, denuncia y desesperación. Reflejan la dualidad del alma. El Fusilamiento es su postura política, la obra es denuncia y un acto de susubjetividad, se para frente al óleo y habla, mientrasabre el panorama para nuevos artistas que hablarán de “lo que pasa” la experiencia humana sin idealizarla.

 Rain, steam and speed. The Great Western Railway

William Turner, Lluvia, vapor y velocidad (1844)

Drama y belleza en relación con la máquina y el instante. Esta obra nos propone la mirada de un hombre industrial que tiene la experiencia de la contemplación, de vincularse con el instante y las sensaciones. Dicen que Turner sacó la cabeza para mirar el instante del vapor y la lluvia mientras la velocidad distorsiona el punto focal, la subjetividad del artista se manifiesta en el instante del sentirse pequeño ante la fuerza de la locomotora, la naturaleza y lo efímero de la experiencia humana.

 

Scène de l'épidémie de fièvre jaune à CadixTheodore Géricault, Epidemia de fiebre amarilla en Cádiz

El sufrimiento de la experiencia humana, el dolor y el sinsabor de la duda por el futuro se manifiestan en la epidemia representada por Géricault. No le interesa la belleza, porque entiende el dolor como una experiencia de finitud y como unnculo inevitable con el abandono. En la obra encontramos un abandono de la corporalidad que, a la vez, simboliza un abandono del alma frente a la urgencia de los tiempos: nuevas formas en las cuales el poder, biológico, pero también político, se posiciona y opera sobre los cuerpos.

 

Archivo:John Constable - The Vale of Dedham - Google Art Project.jpg

John Constable, Dedham Vale (1802)

 ¡Ay, , un paisaje! Exacto. Un paisaje, pero que muestra la relación no solo del artista, sino del ecosistema cultural en relación con la naturaleza y la manera en la cual se percibe. Hay emoción contenida de lo cercano, del paisaje cotidiano, de la pertenencia y del adónde se va. En este sentido, el sujeto moderno se manifiesta en Constable buscando un centro, un arraigo, un lugar desde donde mirar el mundo en medio del cambio e industrialización.

Newton

William Blake, Newton (1805)

La rigidez de la ciencia no deja espacio para la experiencia de la vida: el miedo, el amor, la vulnerabilidad del ser humano. Blake critica y se burla de Newton, representándolo como un hombre casi inmóvil en el fondo del mar, concentrado enmedir lo imposible, atrapado en una posturaantinatural anula la libertad humana más allá de la razón.

La subjetividad emerge en Blake como un espíritu crítico que cuestiona incluso aquello que llamamos “avance”. Permite leer también nuestro tiempo: la esclavización del sujeto contemporáneo con la tecnología. ¿Cómo nos construimos, o mejor, cómo nos movemos, en una época de hiperconexión. 

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Un espacio virtual para entender, sin romanticismos vacíos, cómo cambiamos la forma de sentir, mirar y pensarnos en el mundo. Revisamos a los grandes artistas del periodo para entender qué nos dijeron sobre libertad, deseo, identidad, naturaleza y crisis. Es una historia del arte, sí, pero también una historia sobre cómo empezó a formarse eso que hoy llamamos “yo”.

Ideal para quien quiere claridad, contexto y sentido crítico frente a un movimiento que todavía nos define.


 


 

 

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